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Una buena alimentación ayuda a la prevención

Los profesionales explican como incide el estilo de vida en la prevención de esta patología.

Además de los factores hormonales, genéticos, antecedentes familiares, entre otros; el estilo de vida también incide en la formación de esta patología. Una buena alimentación y la práctica regular de ejercicio físico, no solo fortalecen el sistema inmunitario, sino que también ayudan a disminuir el riesgo de desarrollar un cáncer de mama.

“La prevención del cáncer de mama radica, en primer lugar, en la detección temprana a través de mamografía. Esto es irremplazable. Pero si a eso le sumamos hábitos saludables, como una buena alimentación y la realización de actividad física, estamos haciendo todo lo posible para reducir el riesgo de enfermedad, o tratarla cuanto antes, con procedimientos menos invasivos y mejores resultados”. Así de contundente lo asevera la Dra. Carola Allemand, miembro de la Sociedad Argentina de Mastología, entidad que nuclea a los médicos especialistas en cáncer de mama de todo el país.

Si bien ningún alimento puede prevenir la aparición de esta patología, podemos contribuir para que el cuerpo se encuentre fuerte a la hora de tratarla, lo cual favorecerá no sólo los resultados, sino también nuestro estado físico y anímico durante dicho proceso. En relación a esto, la Dra. Allemand sostiene que, aunque “es poco probable que la dieta por sí sola sea la ‘causa’ o la ‘cura’ del cáncer, una dieta rica en sustancias fitoquímicas podría reducir el riesgo de padecer la enfermedad hasta un 40%. Estas sustancias se encuentran en verduras y frutas, y también en el vino tinto y algunos tés”.

Una de las consultas más habituales que los mastólogos reciben de sus pacientes en torno a la alimentación, refiere a la relación entre el consumo de carne roja y el cáncer de mama. Ante esta inquietud, la Dra. Allemand comenta que “por ahora, lo que sabemos concretamente es que el cáncer de mama es menos común en los países donde la dieta típica está basada en vegetales y es baja en grasas. Sumado a esto, algunos estudios parecen concluir en que las mujeres premenopáusicas que consumen gran cantidades de carnes rojas tienen mayor riesgo de padecer esta enfermedad”.

Actualmente, en el mundo se están desarrollando investigaciones para arrojar más luz sobre estas cuestiones. Las más recientes, brindan resultados cercanos a establecer un vínculo directo entre dietas altas en grasas y mayor riesgo en desarrollar cáncer de mama. “Lo que aconsejamos es incluir en la dieta proteínas provenientes de aves, pescado, huevos, nueces y legumbres. La clave es una alimentación balanceada, que incluya en mayor medida frutas y verduras, ya que una dieta rica en vegetales es más saludable que una dieta que contiene muchos productos animales”, menciona la Dra. Allemand.

Una buena alimentación, asimismo, es esencial durante el tratamiento de la enfermedad, ya que permite reponer las energías que el cuerpo necesita. “Los nutrientes, proteínas y vitaminas que incorporamos a través de los alimentos, ayudan a regenerar los tejidos y reducen el riesgo de infección. Las mujeres que mantienen una dieta variada toleran mejor los efectos secundarios y, en general, se recuperan más rápido. La clave es que, en aquellos momentos en que se sientan mejor -porque los tratamientos pueden provocar pérdida de apetito, nauseas, cansancio- , realicen una comida rica en nutrientes y calorías. Aunque no coman mucho, lo importante es la calidad de lo que ingresan al organismo”, afirma la especialista, y agrega: “Se trata de comer de manera responsable, sin privarnos de aquellos alimentos que nos gustan, pero sabiendo que nuestro cuerpo requiere de múltiples fuentes de energía para funcionar bien”.

Alcohol y tabaco, enemigos del cáncer de mama

El alcohol es uno de los factores externos que mayor incidencia tiene en el avance de la enfermedad, dado que, además de dañar el ADN de las células, incrementa los niveles de estrógeno y de otras hormonas asociadas al desarrollo y crecimiento del cáncer de mama. Por estos motivos, los especialistas recomiendan beber, como máximo, dos vasos semanales de bebidas alcohólicas. En este sentido, la Dra. Allemand remarca que “el consumo regular de alcohol incrementa el riesgo no sólo de padecer cáncer de mama, sino también de colon, recto y próstata. En comparación con las mujeres que no beben, quienes consumen alcohol tres veces a la semana tienen un 15% más de riesgo de padecer algún tipo de patología mamaria”.

Del mismo modo, el tabaco, principal causa del cáncer de pulmón, también aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Al respecto, la Dra. Allemand aclara que “aunque no seamos fumadores, ya la sola exposición pasiva por un tiempo prolongado al humo del cigarro incrementa el riesgo de desarrollar esta patología. Además, fumar o haber sido fumador -activo o pasivo-, aumenta las complicaciones durante el tratamiento, generando mayores riesgos en las cirugías reconstructivas, acrecentando la posibilidad de sufrir obstrucciones (formación de coágulos en los vasos sanguíneos) y, en aquellas pacientes que reciben tratamiento radiante, potenciando un eventual daño en los pulmones”.

La importancia de la actividad física

Junto a una dieta saludable y evitando los consumos de sustancias nocivas -como las mencionadas anteriormente- la actividad física, a su vez, contribuye en mantener nuestro organismo saludable. Un estudio en mujeres posmenopáusicas realizado por la Sociedad Americana contra el Cáncer descubrió que el ejercicio regular en un nivel moderado de intensidad reduce los riesgos de cáncer de mama en hasta un 25%.

“Al realizar actividades físicas, el azúcar en sangre se mantiene controlada, ya que el ejercicio limita los niveles en sangre del factor de crecimiento de la insulina, que es una hormona que puede afectar el crecimiento y el comportamiento de las células mamarias”, revela la especialista.

Los profesionales indican que, entre dos y tres horas de actividad física por semana, son suficientes para mejorar la calidad de vida, mantener un peso saludable y disminuir el riesgo de desarrollar diferentes enfermedades, entre ellas, el cáncer de mama.

La Dra. Allemand destaca en este sentido que “la cuestión del peso no es un tema menor, porque dado que las células de grasa producen estrógeno, cuantas más tenemos, más estrógeno hay en el cuerpo. Es por este motivo que en aquellas mujeres que sufren de obesidad o que tienen sobrepeso, el riesgo de desarrollar cáncer de mama es mayor, en comparación con las mujeres que mantienen un peso saludable, especialmente después de la menopausia. Del mismo modo, cuando el Índice de Masa Corporal (Peso/Altura) es de 35 o superior, aumenta el riesgo de recurrencia de la enfermedad y son mayores las posibilidades de morir a causa del de la misma”.

Para las pacientes, siempre que está hablado y pautado con el médico, el ejercicio ofrece muchos beneficios, tanto durante el tratamiento como al finalizarlo, ya que reduce algunos de los efectos secundarios (cansancio, náuseas) y fortalece al sistema inmunitario.


¿Mito o Verdad?

  • Las carnes rojas aumentan las probabilidades de desarrollar cáncer de mama. 

Un estudio realizado en 2006 determinó que consumir más de una porción y media de carne roja por día puede aumentar el riesgo de tener cáncer de mama. Lo ideal es consumir aquellos cortes más magros para evitar las grasas animales e incluir carnes blancas en la dieta.

  • Los lácteos favorecen el desarrollo del cáncer de mama.

Si bien es necesario realizar muchos más estudios sobre el posible vínculo entre los productos lácteos de alto contenido de grasas y el cáncer de mama, los profesionales optan por recomendar el consumo de lácteos descremados, que suelen tener niveles más bajos de estrógeno y progesterona debido a que se ha eliminado la mayor parte de las grasas.

  • El consumo diario de frutas reduce la incidencia de cáncer de mama.

Ningún alimento o dieta puede impedir la aparición del cáncer de mama. De todos modos, lo que sí sabemos es que el sobrepeso es un factor de riesgo para el desarrollo y la recurrencia del cáncer de mama. Por ello, una dieta con variedad de frutas y verduras es la mejor alternativa para mantener el peso y tener un cuerpo saludable.

Asesoramiento:
Dra. Carola Allemand – MN 114.058
Miembro de la Sociedad Argentina de Mastología
Hospital Italiano de Buenos Aires

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